Guerras de almecinas

Almecinas

Almecinas

Por esta época del año, cuando las hojas de los árboles comenzaban a cambiar de color, en muchos pueblos de la Alpujarra los niños se preparan para las Guerras de almecinas.

Detrás de este nombre no hay más que una tradición, un juego en el que se entretenían los muchachos jóvenes en los pueblos, no solo de la Alpujarra sino también de otras comarcas, antes de la era tecnológica en la que no existían ni videojuegos, ni tantos canales de televisión donde pasar el rato.

Canutos

Canutos realizados de caña

Todo comenzaba con la fabricación de las armas, se realizaban canutos con tallos de caña común (Arundo donax) que previamente se escogían de los cañaverales de la zona. Era todo un arte saber escoger bien la caña, ya que dependiendo de la longitud y del diámetro interior del canuto alejabas más o menos en tus disparos.

Había quién los canutos los hacían de lo que en algunos pueblos de la Alpujarra llaman Caña India, que es alguna variedad de

Cañas

Cañas (Arundo donax)

bambú que hubiera por la zona. Estos canutos estaban más cotizados ya que era más escasa este tipo de caña y ciertamente eran mejores canutos, incluso servían de un año para otro.

Posteriormente había que recoger la munición, y esta eran las almecinas, el fruto comestible del almez. (Celtis australis).

En pandilla iban todos los niños recorriendo los campos en busca de los buenos almeces que ya se tenían previamente localizados por tener almecinas más gordas o más dulces y encaramándose a ellos se recogían todas las almecinas que se podían, en los bolsillos o llenando bolsas.

A partir de aquí la guerra ya estaba servida… No había reglas definidas, era todos contra todos o entre pandillas, o hacer campeonatos de puntería o a ver quién alejaba más. El caso era usar los canutos a modo de cerbatana usando el hueso de las almecinas como munición y así entretenerse y hartarse de reír.

EL ÁRBOL DEL ALMEZ

Almez

Almez (Celtis australis)

El almez (Celtis australis), es un árbol muy común en la Alpujarra, aunque nunca ha sido objeto de cultivo. Su difusión principalmente se da en las orillas de los bancales o de los caminos y barrancos, normalmente aislado o en pequeños grupos. Su madera se ha utilizado mucho para hacer los astiles de las herramientas como azadas, mancajes, horcas etc y también para fustas y látigos.

Su corteza y sus raíces tienen una esencia, usada como colorante amarillo para tintar la seda, por lo que se puede presuponer que en la época de gran producción de seda de la Alpujarra, el almez también pudiera haber sido cultivado para obtener este tinte natural.

Su fruto es la almecina, o almezurra como la llaman en algunos pueblos de la Alpujarra, es pequeña y del tamaño de los guisantes. Antes de madurar pasa del verde al amarillo, no siendo aún comestible ya que su sabor es demasiado áspero. Es cuando su color se vuelve negro y su pulpa amarillenta, cuando su sabor es dulce y agradable.

Más información sobre el árbol del almez

– Wikipedia
– Ficha botánica del Real Jardín Botánico

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2 pensamientos en “Guerras de almecinas

  1. Yo he sido uno de esos niños de Orgiva que jugamos con las almecinas y los canutos…..buenos recuerdos y que sanos nos criabamos…no nos hacía falta nada…todo los juegos estaban en la calle y en nuestra imaginación….luego al llegar a casa bofetada de mamá por llegar sucio….jajajajaj

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